sábado, 12 de marzo de 2011

Impacientes, miedosos o despistados

Las Flores de Bach son un total de 38 remedios y cada uno de ellos se puede asociar a un estado de ánimo diferente.

El orden de su descubrimiento por parte del doctor Edward Bach, corresponde a Doce primeras flores o remedios que generalmente se denominan tipológicas o de la personalidad, siete remedios que se denominan los Siete ayudantes y que se asocian a estados que se han cronificado y Diecinueve últimos remedios que corresponden a estados transitorios provocados por situaciones traumáticas, transitorias o críticas.

Cada uno de nuestros hijos tiene una personalidad e individualidad propia, constituida por su temperamento, asociado a su base genética, y por otra parte un carácter, en el que inciden multitud de factores a lo largo de su desarrollo implicados con la socialización.

Hoy podemos comentar tres de los doce primeros remedios, para conocer cuales de ellos se acercan más a cómo son nuestros hijos. La descripción que damos de estos remedios hacen referencia a aspectos negativos, son los que trabajan los remedios para de esta manera equilibrar y armonizar el bienestar de los niños, teniendo en cuenta que en ocasiones sólo se presentan algunas de estas características.

Impatiens
 
Niños inquietos, se irritan con facilidad, impulsivos, impacientes, tienen dificultades para estar atentos durante mucho rato. Acaban con la paciencia de padres y maestros. Se sientan muy al borde de la silla. No les gusta esperar en una fila y quieren estar siempre delante, a poder ser los primeros. Intolerantes a la frustración, se lo llevan todo por delante, lo quieren todo "ya". Acelerados, rápidos en todo, son niños que en muchas ocasiones empezaron a hablar o a caminar más pronto de lo que es habitual.

Tomando Impatiens consiguen ganar paciencia, aumentar su nivel de tolerancia, mejorar su empatía en casa y en la escuela. Les ayuda a modelar su ritmo y también a acomodarse al ritmo de los demás.


Mimulus

En general son niños timidos, muy sensibles, al ruido, al frío, a la luz, son miedosos y enrojecen cuando nos dirigimos a ellos.

Sus miedos son identificables y concretos: la oscuridad, las enfermedades, la soledad, determinados animales, las situaciones nuevas, la gente en general, etc. Son niños a los que les cuesta hablar, sobre todo delante de personas que no conocen, son muy vergonzosos y cuando el maestro les pregunta en clase, lo pasan muy mal.

El decubridor de estos remedios, el doctor Bach, decía que este remedio era conveniente delante de los miedos de la vida cotidiana.

La esencia de Mimulus ayuda a superar los miedos, a encontrarse a gusto con la compañía de los demás y a vivir su sensibilidad no como un problema sino como un posible potencial a desarrollar.


Clematis

Cuando notamos que un niño está distraido y se despista, la esencia de Clematis puede ser la más adecuada. Los papás dicen que siempre tiene la cabeza en otro lugar y que en la escuela está como ausente. Le cuesta rendir en el momento de hacer los deberes y no recuerda en muchas ocasiones cuales son los que tiene que hacer.

Muchas veces son niños que necesitan dormir muchas horas y siempre les falta tiempo a la hora de levantarse. Suelen ser niños que no toman la iniciativa delante del juego y puede parecer que no les guste nada o que nada les motive.

En ocasiones su mirada parece ausente y decimos que tienen la cabeza en las nubes.

La esencia de Clematis ayuda precisamente a aterrizar, a tocar con los pies en el suelo, aunque de una forma suave, es decir sin olvidar que también se puede soñar.


Texto y fotos:
 Pilar Vidal Claveria
Terapeuta floral

Las informaciones sobre les Flores de Bach que aparecen en los artículos son únicamente de carácter orientativo e informativo. Cada niño necesita un tratamiento individualitzado, que debe ser prescrito por un terapeuta floral acreditado. 



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